miércoles, 17 de septiembre de 2014

Distancia en suspenso


Desde lo alto del barrio de Alfama el ojos trastabilla al romperse el horizonte. Todo queda colgante como si algunas amarras imaginarias y tristes pudieran detener la imagen. En lo alto se afianza la visión de un estrecho territorio. Si damos un paso a la izquierda o la la derecha, puede quedar descompuesta o perdida para siempre ese gajo de realidad visual. 
El río Tajo sostiene un barco como si fuera un cetáceo grande y quieto.
Medrosos y lejanos los recuerdos vuelan con ágiles alas en un bochorno que dilata la historia de un barrio, que entre sus callejuelas comprende, que el mundo se fracciona en una íntima vocación de mirar hacia dentro.

El aire finge moverse al compás de un fado:

Coração que vives triste
Vive alegre se puderes
Olha que por andares triste
Não alcanças o que queres

Hay lugares donde la melancolía no tiene equivoco. El espacio serpentea, sube, baja, se decanta; no hay espacio para la visión de panorama. 
La estancia es corta, el tránsito se congela. No hay desgaste y taciturna, la pupila sucumbe de tanta espera.

Fotografía. algún recinto en el Barrio de Alfama, Lisboa Portugal

1 comentario:

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, un barrio de tantos en el que siempre hay algún recoveco escondido en el que perderse a disfrutar. Acaso de la contemplación de una guirnalda que quedó prendida de ese cable en forma de catenaria como vestigio de alguna celebración en la que se oía sonar desde una ventana próxima el sonido de un fado.

Un abrazo.