viernes 6 de noviembre de 2009

Ofrenda para La nieve

Para Alicia

Montada en torre librera
desde su frente bajaron
los copos blancos de nieve.
Era de nieve el incendio
como las ansias de ser.

Entre los pasillos diarios
la lectura abre las manos,
y las ojeras violetas
se pegan entre las letras.

Son fantasía los rizos
trinfales de las auroras
y el azoro de garganta
tiene trabajando al foro.

No seduce la premura
ni la ráfaga del loro
solo la calma run run
cuando nace la escritura .

Sergio Astorga
Tinta/Plumín 20 X 30 cm.

jueves 5 de noviembre de 2009

Ofrenda para Odisea


Para Mirta Eberhardt

Suspendido entre los dedos
el espacio se levanta
en el vacío: ánimo
de imágenes impalpables.

Sombras, urdimbres del aire,
entumen al horizonte.
Latido de tiempo y forma:
vestido del arquitecto.

Se despeña y se desgasta
el contorno de las cosas.
Se perfora y se desprende
la armadura de la forma .

Una mano circular
escribe en los muros firmes
la memoria de miradas
con acero y en ladrillo.

Se devastan los confines
solo con tocar la esfera.

Sergio Astorga
Tinta/plumín 20 X 30 cm.

Ofrenda para Gatos por los tejados

Para Lola Mariné

Andaban por los tejados
los gatos de noche prieta,
maullaban solos sonoros
bigotes de abecedario.

Sombra de los escenarios,
luces de los campanarios,
niña Mariné marina
mañanas de diamantina.

Las ramblas de Barcelona
agatunan sus quehaceres
con literarios siameses.
El misifuz ya devora
sus recuerdos de Ormuz
y sus lectores se beben
páginas con uvaduz.

Sergio Astorga
Tinta/plumín 20 X 30 cm.

Ofrenda para Ocurrió en Febrero

Para Maribel Romero

Es mas turquesa en febrero
la mar entre los moluscos.
Los litorales marinos
se tiñen de pescadores,
y las naves serpentinas
abren el surco de sal
para mojar al Romero.

Antiguas leyes de espuma
saben que el búho de mar
andaba enredado en algas
antes de poder volar.

El faro en el astillero
ya lo tienen ensendido
y las palabras ocurren
como peses coloridos.

Ay...
!Cuanto azul en tu pañuelo!

Sergio Astorga
Tinta/plumín 20 X 30 cm.

martes 3 de noviembre de 2009

Ofrenda para Muchachas de Sal


Para Fátima Fernández

La tortuga mansa verde
bebía la sal del agua.
Desnuda la mar ausente
de su falda suspiraba.

El sol como resonancia
corto las cuerdas que unían
la luna con la cascada.
Los pájaros se vistieron

con sus sombreros de paja.
Y de la arena parda
una nereida con voz
de musgo cantaba.

La delgadez de los niños
se sentía en sus miradas,
cuando de las caracolas
nacieron otros mañanas.
Sergio Astorga

Tinta/plumín 29 x 39 cm.

Ofrenda para El Mundo de los Sueños


Para Pizarr

Se alumbran las mariposas
al pasar la media noche.
En BizKaia luces ambar
de muslos jóvenes sueñan.

En altamar los cabellos
duermen con la voz de bronce
de Chillida y Juaristi
se bebe su Vinogrado.

En su jardín mora el alma,
esa que se nos predió
cuando el gallo dio de picos
al alba como a la araña.

El yin como el yan se mojan
como pulpo en tinta negra,
y el enigmático jaiku
es un signo que se alegra.
Sergio Astorga




Tinta/papel 20 x 30 cm.

Ofrenda para Trianarts

Para Triana

Que los jazmines florecen
por los patios de Sevilla,
y los alamares blancos
del Guadalquivir regresan,
lo saben los mayorales
y las virgenes morenas.

Las golondrinas eternas
hacen nido en las ventanas,
y en la Maestranza, la danza
de la sangre derramada.
Lo saben los puros nardos
y las marismas moradas.

Que el calor de llama fina,
el olor de buena casa,
con en el balcón de naranjo
y el manto del limonero
se encuentran, todos sabemos,
en el albero de azucena
de Trianats de seda y oro.

No bastan ocho silabas,
pero no tengo guitarra
para cantar por soleares.
Aquí, a tu vera queda,
negra montera bordada.
Sergio Astorga

Tinta/ plumín 20 x 30 cm.

Ofrenda para Siempre con Historias

Para Izaskun Legarza

Se levanta con la espada
del drama. Siempre historias,
lagartos a cucharadas
camareros tenerifes.
Los palomos borrachos
dormitan junto al gotoso
curvas del aire disulven
las azoteas, los rostros:
páramos de sol enjuto.
Corcheas sonando rubias
como burbujas en fila.
Las cacerolas del miedo
derraman en la penumbra.
Por una hendidura helada,
todos lo días mulatas
palabras cantan. Sola
se bebe la madera y vomita
las barcas que llegan a su playa.
El octosílabo estalla
solo de pensar tu farra.
Sergio Astorga


tinta/plumín 20 x 30 cm

Ofrenda al Ojo Travieso


Para Lilian Elphick*
En el sur una pestaña,
ojo que ya tiene dueña
Amarilla flor del ñuño:
vigilia dura del sueño.

En la cabeza un rueño
para levantar el leño;
Luna que comprime el ceño:
lúbrico olor abajeño.

Felinos de otros barreños
con humores aguileños,
hunden colmillos pequeños,
será porque son cigueños.

La eñe tiene sentido
porque es de niña traviesa.
Da machincuepas ilesa.
De sus letras soy cautivo.
Sergio Astorga


*Lo siento la ñ me atrapo.
Tinta china y plumín de color. 20 x 30 cm

lunes 2 de noviembre de 2009

OFRENDA BLOGUERA

Son de cera las palabras y el hollín que dejan los anafres nos
recuerdan que hace un año en este Abarrote festejamos a los vivos
jugando con octosílabos los blancos huesos de la parca.

Este Abarrote agasaja a su estimable clientela con una ofrenda
bloguera. Hace un año ya, por ventura seguimos vivitos y coleando,
pasaron por aquí Calaveritas rimadas (pueden pinchar aquí
http://astorgaser.blogspot.com/search/label/Calaveritas). Como la
ausencia es una sola y la existencia es pretendida diferencia, este
abarrotero intentará realizar calaveritas visuales de libérrima
factura.

Como podrán notar el altar se ha diversificado y todos aquellos que
tuvieron su calaverita el año pasado hoy tendrán una modalidad y los
nuevos, espero que no les moleste este juego, ahora menos agresivo
para las sensibilidades que no están familiarizados con el festejo que
en México se realizan el 1 y 2 de noviembre, pasaran a cuchillo -en
sentido figurado- con su venia.

Todos los Blogs que están en la ofrenda tendrán su calaverita visual.
El concepto de calaverita visual es muy relajado, los motivos no son
propiamente mortuorios, más bien son un pretexto para intentar
aproximarme a una descripción visual y sonora de sus respectivos
espacios.

El orden de aparición será bajo el pleno domino del antojo, esto
quiere decir, que saldrán sin ningún orden ni preferencia o, para ser
mas específico, como se me vayan ocurriendo, hay veces que se me atora una y por más que pujo no sale, así que no se me incomoden, ni su
susceptibilidad se sienta agredida. No se arremolinen y si no compran
no malluguen.

Pido disculpas de antemano por no dejar comentarios en sus blogs, como
podrán notar estoy exprimiéndome el cogote para que la patrona no me
quite el sustento.

Día de todos los santos,
dejémonos de quebrantos.
Corramos al zopilote.
Antojos del abarrote.
Sergio Astorga

Tinta/plumin 20 x 20 cm

domingo 1 de noviembre de 2009

Noviembre


miércoles 28 de octubre de 2009

Los Caprichos

El trabajo del creador es íntimo y múltiple. Íntimo, porque el drama de los silencios habituales solo se pueden vivir a solas. Múltiple, porque las presencias que habitan el silencio quieren tener su propia vida. Y es ésta vida la que el creador reclama y el capricho esconde.

El Capricho en el arte es un trance; una reserva, un lujoso festín de caminos frescos. El Capricho no es una necedad: es una obstinación de ensayar con otros ojos, con otras manos las mismas formas que lo atrapan. En una arboleda que atesora un paraíso que nace víctima del arrojo. Maleza hostil al arrepentimiento, porque no hay verdadero creador que no pruebe y se pruebe en la libertad.

"El Sueño de la Razón produce Monstruos" nos dice Goya en sus "Caprichos". Pero, ¿qué sueño es éste, navaja invisible capaz de sangrar la dura roca?. No es el sueño del que duerme y se descalza. Es el sueño atento a las imágenes que se deslizan en un beso infinito.

Todo artista alimenta sus propios fantasmas. Sufre la fascinación de la otra mitad de su conciencia. A veces, engendra monstruos; distorsiones grotescas que lo apremian; bofetadas fieras a ese mundo descarnado que lo enjaula. Otras, el artista se mira los párpados, intuye lo que hay detrás de las estrellas; quiere quemar el fuego, poblar el alma o simplemente perpetuar el silencio.
Goya empezó con éste sueño, sus contemporáneos de éste tiempo lo reviven.

El Capricho también es un deseo insatisfecho. Luciérnaga de los sentidos. Rival de la monotonía. El Capricho demanda la aventura. Desborda la materia, sus caminos; danza por los ojos, entre los dedos, las formas, los colores. Es un grito preciso en el aire, como si las manecillas de un reloj marcaran las horas del delirio. No hay pausas, porque la pasión se irrita.

Cruzar el umbral es el reto. No importa con que trabaje el artista: oleo, acrílico, bronce, son herramientas del parto que se agita.

En la creación, no es la espada lo que brilla, ni la tierra que pisas lo que importa, sino el latido inmóvil del misterio, porque al fin de cuentas, el Capricho es el íntimo y lúcido rapto de un oficio.*
Sergio Astorga.

*Capitulo Caprichos Ayer Hoy y Mañana, Presencias de Arte Mexicano, Fomento Cultural México.

Acuarela/papel 15 x 30 cm.

sábado 24 de octubre de 2009

Tú que eres paloma


Hoy al mirar
las gotas de lluvia
se empaño el paisaje.
Escurrían difusos paraguas
a lo largo de la calle.

¿Si yo tuviera alas?
Nostalgia del vuelo
o la caída.
¿Si yo tuviera...?
Sería viento y no palabra.
Subiría.
Subiría.
A peña pobre
o peña rica,
qué importa.

Tú que eres paloma
¿qué haces cuando llueve?
¿te mojas?
¿te escondes en el palomar?
¿acicalas el plumaje?
¿dejas tu mirada fija en el cielo
rememorando antiguos vuelos?

Yo aquí
en la tierra
sin alas.
Mirando la lluvia
al través de la ventana.

Tú que eres paloma.
¿qué haces con tus alas?.
Sergio Astorga

tinta/papel 20 x 30 cm.

sábado 17 de octubre de 2009

YO NO NACÍ EN EL MAR

Yo no nací en el mar, nací en octubre,
bajo la ley del musgo que se anuda
con otra sal, que pica, se desnuda
en otra piel; la del cobre que cubre

al águila que sueña y que se encubre
bajo piedra solar que sangra, suda.
Piedra de luz que el tiempo abrasa y muda
en otra voz, que se chupa en la ubre

solitaria de la cuna. Herencia
animal de la escritura. Aciago
despertar de la mañana. Dolencia

de las imágenes quebradas. Pago
con carne y con ayuno mi obediencia.
Yo no nací en el mar, pero naufrago.

Sergio Astorga

Acuaerla/papel 35 x 58 cm.

jueves 8 de octubre de 2009

Soneto


No es la afrenta de un silencio discreto
lo que apena, ni olvidar sobre la arena
la soberbia: sonora piel serena
de una ola que gime su secreto

y nos deja sin voz, sin esqueleto.
Es mirar, mirar la errata: terrena
paz inconsolable, luz que encadena
y nos deja morir en un soneto.

Ya el oído nos zumba mal herido,
y unas manos lectoras dan cordura
al tiempo con el tiempo ya perdido.

Ya en la playa la piedra se madura
y en la orilla del cielo se ha prendido
la palabra de arena a tu cintura.
Sergio Astorga

Tinta china /papel 20 x 30 cm

jueves 1 de octubre de 2009

Octubre


martes 29 de septiembre de 2009

Otoño


Voy a ser tarde con el otoño;
tostados amarillos bordaran
los horizontes, y los castaños
caminaran por la ventana
para dejar los corazones tibios.

Kukulcan ya baja la pirámide:
serpiente entre la luz que vuelve siempre.

Que tengas un otoño de dulces
sentimientos,
que no basta
enmendar al mundo con ideas.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 38 x 56 cm

jueves 24 de septiembre de 2009

Gateando

Los félidos han salido traviesos de los redondeles mentales y han llegado fieros a nuestro amaestrado asombro. Llegaron en banda como predestinados a pintarse solos.
La elegancia termina en su cuerpo y de sus bigotes la cara del misterio se relame y se desentume bajo la dilatación de sus ojos.

¿Quién puede sostener la mirada del gato, mirarlo con fijeza?

Callejeros de templos y ciudades súbitamente maúllan carnalidades sin sentido.
Gato bodeguero, gato con botas, gato faraónico, gato Félix, gato montés, gato Ramón, gato entumido, gato proceloso, gato turbio, gato frívolo, gato compañía, gato acecino, gato envenenado, gato luna, gato jazz, ocelote: mancha solar de sienes hinchadas; púber en tu tesoro no tienes dueño, tu selva detenida, tu solitario divagar es la claridad que quiero junto a tu garra por los ríos de sangre y migrar entre los gritos del sapo, envuelto en el machete que troza la luz.
Todos los gatos deletrean el punto ciego, la isla del miedo, la pisada solitaria y la tortura invisible de ser mirado con desdén.
Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

viernes 18 de septiembre de 2009

Letras de Chile

Hay un Ojo Travieso, danzante, con la misma sed de nacer al sonar de las campanas, donde los huéspedes son devorados en las fauces de la vista.

Con la ráfaga de Santiago surcando geografías y su banquete generoso: Letras de Chile y Lilian Elphick tuvieron el arrojo de publicar cuatro textos de estos Antojos.

Mi oda es transparente y del archipiélago de mis venas la frescura de la gratitud ya está llegando al sur del continente.

Un abrazo “con mi razón apenas”
Sergio Astorga

Tinta / acuarela/collage 20 x 30 cm.

lunes 14 de septiembre de 2009

Caballo Troyo

Naci de yegua recelosa y no adivino a donde voy. Enajenado de los agros, al hundir la herradura, un respiro de animal ajeno me subió por las orejas.
De mis anchas ancas mi voluntad al trote. La cólera huye en el afán exhalado del jinete. Bronca cara de mis piernas ágiles, no hay piedad ni espanto cuando se cimbra la tierra domada desde Creta.


Alguien me llama, rastrea la cola de triunfos y al cincho las hijas de pastores trenzan al tiempo con hilo de cáñamo.


Alguien aborta el polvo en mi espinazo y todo el coro ensaya la historia que me falta.


Alguien se arriesga entre los flancos y de las torres los alaridos inacabables hacen temblar el freno de mi hocico.


Desolado entre la unánime guerra, los náufragos pisan tierra para darme azúcar que allane el deshonor.


Al sobresalto galopo intruso por llanura. El sacrificio del centauro cabrita al sol y un azote viento reclama con sus fauces.


Bajo los siete días celestiales, la memoria épica que monto, me deja un gemelo de madera que incendia los muros de derrota.


Naci Troyo, y un animal ajeno a mi grupa se ha montado.

Sergio Astorga


Tinta china/papel 20 x30 cm

lunes 7 de septiembre de 2009

Así fue que me contaron


Como virtud de aire, así llego. Como ungüento vivo. Como la neblina. Como prodigio. Así se lleno el vuelo de signos.
Así, en el corazón del árbol, cuando la tierra estaba hundida en agua y sólo en los bejucos se encontraban las hormigas.

Allí hicieron sus nidos y comenzaron a pensar para que variadas razones invocaran de nuevo el nombre justo de las cosas.
Luego probaron varias lenguas como ecos, pero era mucha la confusión y comenzaron de nuevo a probar sonidos que alimentaran el sentido en los oídos.

Trece veces sobrevoló el búho la piedra y encontró la semilla y comenzó todo, nadie sabe cuándo, pero la palabra creció desde ese entonces.

Así creció, como mazorca amarilla y mazorca blanca, la letra que concibió las cosas como suyas. Como se sopla en el espejo, así se fue extendiendo su mirada y tuvieron nombre el cielo y la tierra, y el humo del copal esparció la noticia.

Cuando veas un árbol caído, busca sus raíces y raspa con la pluma para que salga la resina asexuada, para que la untes en tus manos y seas digno pasante de lo que está cerca y de lo que está lejos y puedas contar el tiempo al compás de sus voces y andes siempre con el cuerpo erguido.

Así fue que me contaron.
Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm

martes 1 de septiembre de 2009

Septiembre


jueves 27 de agosto de 2009

La Nave de los Locos


Señores y Señoras caballeros y bonitas este abarrote se complace en invitarlos a la La Nave de los Locos
http://nalocos.blogspot.com/2009/08/trabalenguas-para-el-verano-29-sergio.html parada cotidiana de todos los que procuran la locura, están en ella o pretenden cultivarla.

Con la máxima de que la locura con letra entra, el almirante de esta Nave, Fernando Valls ha honrado a este charro poniendo a babor, imagen y letra del susodicho.
Pretexto es este acontecimiento para invitarles a subirse a la Nave y no bajarse por reclamos de cordura.

Con un tamal de dulce te doy las gracias Fernando y siempre con el deseo de que tu nave llegue a la Ítaca anhelada te saludo.

Señores y Señoras, caballeros y bonitas disculpen las locuras ocasionadas.
Sergio Astorga
Nave en acrílico y computadora.

viernes 21 de agosto de 2009

Inscripciones

“Una mujer, un hombre, a veces muchos, quieren inscribir su trascendencia, la piedra es declarante de este vicio. Siglo contra siglo creció el símbolo, el signo, la palabra y la voz alta para reconocerse y confundiese.
La palabra hizo residencia, como aquel pájaro que lleva rama a rama, perseverante, la construcción de su mundo. Pico a pico su vuelo tiene algún sentido, y la luz es blanca y descifrable. Así es la trascendencia: un sentido fugaz, pletórico, enfermizo”.
Era de noche, mis hermanas y yo, caminábamos por la calle de Madero rumbo al zócalo mirando el rojo tezontle de esta ciudad de México que no se muere aunque la maten, cuando al llegar a la gran plaza, las torres de la catedral parecían dos destinos en ruinas, una de mis hermanas, la más joven se aferró a mi brazo y me señaló una extraña caja de madera, mi otra hermana, mas intrépida ya la traía intrigada entre sus manos. Decidimos caminar rumbo al café Tacuba. Nos sentamos y pedimos café con leche. Encarnada con su joven superstición daba sorbos nerviosos a su café y la otra, inquieta me reprochaba silente mi desidia.
Sobre la mesa una caja de cedro de buen barniz color solferino y con la simpleza ornamental de sus líneas rectas guardaba, envuelto en terciopelo negro, una tabla roja con inscripciones, mi hermana la mayor, hábil como siempre ha sido para interpretar signos, nos dijo que era una especie de mapa, en sus palabras: cartografía de un viaje íntimo, es una descripción de signos gráficos y signos léxicos que aparentemente no tienen conclusiones, solo alusiones al acto de nombrar y de inscribir. Mi hermana menor con el relajamiento en sus pómulos empezó a tocar la tabla roja y le pidió a mi hermana que tradujera lo que veía puesto que ella solo advertía monitos y formas inentendibles.
Con seguridad comenzó a leer o a interpretar o adivinar lo que veía:
“Así como se orada la piedra al golpe del estilete o el relámpago, voces, pregones, suplicas, cuerpo que es anima, que golpea sentidos, que machaca tiempos, ideas y esas urdimbres de desastres y destinos, todo en piedra, en la mandíbula tiesa del pasado”.
“Así como el fuego que incendia la primera vez, el signo y la mano sobre el montón de huesos, en la sublimación del sentido, de la exclamación de la brasa que sigue quemando la procesión de nombres.
Así al medio día la obstinación no acaba nunca, dichosa el agua que no cicatriza en piedra.
Hay que aprender a despedirse.”

Salimos del café y nos perdimos por el centro histórico, la vegetación de piedras nos acompaño hasta que llegamos al zaguán de nuestra casa. Mi hermana joven corrió hacia al cuarto de baño y mi otra hermana llevaba la caja como reliquia y se metió a su cuarto sin decir palabra. Como un dolor de visera entré a mi habitación con un eco interior, tendría que comenzar de nuevo a inscribir otra tablilla.
Sergio Astorga
tinta china/madera

martes 18 de agosto de 2009

El Carrusel

El Carrusel ronda como angelote que no se queja de sus rodillas. Los cielos son dorados, los zapatos tienen dos agujeros en sus suelas; el carcomo del recuerdo baja las escaleras y el cocodrilo del sueño se levanta temprano, como si fuera domingo.
Dientes de azúcar es la medula del juego y ese rebaño de latidos ton ton reque ton, se mixtura cuando dos mundos giran: el que habitamos y el otro, el de algodón con caramelo.

Duérmete niño duérmete ya. Que el mundo está girando como tus ojos redondos.

Borracho de golosina subes, giras, y ese caballo con paso torneado e infinito te deja el cerebro sordo-mudo de aventura. Porque esa hendidura que ahora tienes como vida, fue de plata subida en el caparazón de la tortuga.

¡Otra vez, otra vez! que ahora quiero subirme en la catarina.

El insomnio y el tabaco se dispersan al sorbo de limonada, y esas luces neón se clavan como único fiel representante de la puericia zumbadora.
Tus dientes de leche debajo del edredón y las manzanas de coral cegando tu boca primera. Y en tu frente: el mareo del recreo.

¡Que no me quiero bajar! ¡Que no quiero! ¡Que te cuesta, no seas mala!
Otra vuelta y otra, que no estoy cansado.

El minuto es el presente y los anchos andamios de tus manos quieren islas y banderas. Y los nombres propios son huecos compañeros de travesura.

Cuando el carrusel gira, un sudor caliente nos adormece y oprimidos en nuestro eclipse mundano miramos como el bien nacido sapo sigue dando vueltas de este a oeste, como si fuera el último fósforo en la noche.
Sergio Astorga

Acuarela/papel

miércoles 12 de agosto de 2009

Trío Agosteño

El Trío Agosteño, dio su primer acorde en los inicios de este siglo como una irremediable respuesta por su amor hacia las negras notas. Fusas y semifusas provocaron en los tres, irrefrenables deseos de libertad rítmica. Con influencia del Jazz y el Góspel y la sólida estructura académica que les proporcionó el Conservatorio Nacional de Música y el fugaz pero consistente aporte recibido en la Juilliard School de New York, les abrió panoramas y sonoridades que decidieron reunir en la formación del Trío Agosteño.

Jacinto, en los teclados, el más reticente a la manera de afrontar las preferencias musicales, ya que su gusto por la fuga le daba un aire barroco a sus composiciones, era hijo del laureado maestro Silvestre Nepomuceno, compilador de leyendas tarascas y de una historia comparada de los conventos Agustinos en el Estado de Michoacán.

Macario Sotomayor en la flauta transversal, es un caso sorprendente de divergencias sonoras, aficionado desde pequeño a las percusiones, por una especie de revelación canora decidió entregarse al viento. Hijo de pajarero, su padre, Nemesio Sotomayor, tuvo fama de silbar como cenzontle y esto le valió capturarlos sin dificultad durante 30 afinados años. Su amistad con el maestro Luis Herrera de la Fuente, le permitió, mediante una beca, dar a Macario una formación impar.

Melchor Cólogan, de origen irlandés, enamorado del bajo continuo y de los armónicos, y gracias a una herencia temprana, no tuvo más que problemas de acné, dedicándose a la música de tiempo completo. Director musical, se complacía en arreglar asonancias utilizando para este fin apoyaturas varias y divertimentos, aunque el termino ya era usado en el siglo XVIII, Melchor lo utilizo en el Trío de manera prominente.

La imagen que observamos es una instantánea en acuarela opus 2 largueto y cantábile en algodón con pinceles Windsor en un amarillo sostenido como tono fecundante, oponiéndose, cromáticamente a los azules dominantes en un arrebato puramente incidental.
Esta imagen del Trío Agosteño, fue captada el 5 de diciembre de 2004 en el Teatro Degollado de la Ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

1. Por las riveras del Puerto de San Blas (Calipso: ritmo caribeño)
2. Intimidad (jazz progresivo con variaciones de un tema popular purépecha)

Intermedio

3. Herencia en rama (especie de sonata, con la voz dominante del contrabajo)
4. Canto de ave (*Merengue en forma de Jazz)
*El Merengue es un ritmo dominicano basado en la mazurca y el vals.

Al final del concierto, el desconcierto se dejaba sentir por los pasillos del Teatro Degollado, la unión de géneros y estilos meneo la literal desarmonía de opiniones, sin embargo, en el desarrollo mismo, la atención de los asistentes era tal, que por un momento la fusión auditiva logró que algunos espectadores construyeran sus experiencias al compás de su lectura, dejando en los oídos la grata sedición de lo vivido.
Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.